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Gripau lleva más de un año esperando.
Más de un año viendo cómo otros perros encuentran familia mientras él sigue atrás, en el refugio, sin entender por qué nadie lo elige.
Llegó siendo solo un cachorro desde una protectora en Galicia, donde ya sufría: los otros perros lo atacaban constantemente. Desde entonces, lo único que ha buscado es sentirse seguro. Y lo hace de la única manera que sabe… pegándose a las personas, pidiendo cariño sin descanso.
Porque Gripau es amor. Es de esos perros que te miran como si fueras todo su mundo.
Pero en la vida no lo ha tenido fácil.
Hace unos meses, todo cambió.
El miedo y el estrés acumulados acabaron pasando factura… y ahora es él quien reacciona atacando a otros perros. No porque sea malo.
Sino porque tiene miedo.
Esto ha hecho que sus posibilidades de adopción sean casi nulas.
Y aquí es donde necesitamos ayuda.
En el refugio G&G hacemos todo lo posible por ellos, pero no contamos con los recursos necesarios para darle a Gripau lo que realmente necesita:
la ayuda de un/a educador/a canino/a profesional que pueda trabajar su conducta, ayudarle a gestionar su miedo y darle la oportunidad real de tener una vida digna.
Sin esa ayuda, Gripau seguirá atrapado en este círculo.






