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Con profunda tristeza y el corazón destrozado, compartimos la partida de nuestra querida Yesenia Noemí Portillo Alemán, quien a la edad de tan solo 36 años, después de una larga y valiente batalla contra el cáncer, ha descansado en la presencia de Dios. No existen palabras suficientes para describir el dolor que sentimos al perder a una mujer tan especial. Sin embargo, en medio de esta inmensa tristeza, también sentimos una profunda gratitud por cada día, cada recuerdo, cada sonrisa y cada momento que Dios nos permitió compartir con ella. Yesenia fue una hija, hermana, prima, sobrina y amiga extraordinaria, pero por encima de todo, fue una madre amorosa y dedicada a sus tres hijos, quienes eran el motor de su vida y la razón de cada una de sus luchas. El cáncer puso a prueba su cuerpo, su fortaleza y su espíritu de maneras inimaginables. Fueron años de tratamientos, hospitales, incertidumbre y dolor. Pero si algo nunca logró vencer esa enfermedad, fue la voluntad de Yesenia. Quienes tuvimos el privilegio de conocerla fuimos testigos de una verdadera guerrera. Una mujer que jamás se rindió. Una mujer que enfrentó cada obstáculo con valentía, fe y una fuerza que inspiraba a todos a su alrededor. Aunque los días se volvían más difíciles, ella seguía adelante, aferrándose a la esperanza y luchando por aquello que más amaba: sus hijos. Sus tres hijos fueron testigos del ejemplo más grande de amor y sacrificio que una madre puede dar. Vieron a una madre que nunca dejó de luchar, nunca dejó de creer y nunca dejó de amar.
Además del inmenso dolor de despedir a Yesenia, nos encontramos enfrentando los gastos funerarios, los costos necesarios para trasladar sus restos a El Salvador, la tierra que la vio nacer. Uno de nuestros mayores deseos es poder cumplir su último viaje de regreso a El Salvador, el país que siempre llevó en su corazón, para que pueda descansar en paz junto a sus raíces, rodeada del amor de su familia y de la tierra que la vio crecer. Por esta razón, acudimos humildemente a familiares, amigos y personas de buen corazón para pedir su apoyo. Toda donación, sin importar la cantidad, ayudará a cubrir los gastos funerarios, el traslado de Yesenia a El Salvador y el apoyo para sus tres hijos mientras nuestra familia atraviesa esta dolorosa etapa. Cada contribución representa mucho más que una ayuda económica. Es un acto de amor, solidaridad y esperanza. Es una forma de decirles a sus hijos que no están solos, que la comunidad los abraza y que el amor de su madre sigue vivo a través de la generosidad de quienes desean ayudar. Aunque el cáncer apagó su vida terrenal, jamás pudo apagar su espíritu, su fe ni el amor inmenso que tenía por sus hijos. Su lucha terminó, pero su legado permanecerá para siempre en los corazones de quienes la amaron y en las vidas de los tres hijos que dejó como su tesoro más grande. El cáncer pudo debilitar su cuerpo, pero nunca pudo vencer su espíritu. Hasta su último aliento, Yesenia luchó con una fuerza extraordinaria porque tenía una razón más grande que cualquier dolor: el amor inmenso que sentía por sus tres hijos. Gracias por acompañarnos en este momento tan difícil. Su apoyo, sus oraciones y su generosidad significan más de lo que las palabras pueden expresar. Con amor y gratitud, La Familia Portillo Alemán
Además del inmenso dolor de despedir a Yesenia, nos encontramos enfrentando los gastos funerarios, los costos necesarios para trasladar sus restos a El Salvador, la tierra que la vio nacer. Uno de nuestros mayores deseos es poder cumplir su último viaje de regreso a El Salvador, el país que siempre llevó en su corazón, para que pueda descansar en paz junto a sus raíces, rodeada del amor de su familia y de la tierra que la vio crecer. Por esta razón, acudimos humildemente a familiares, amigos y personas de buen corazón para pedir su apoyo. Toda donación, sin importar la cantidad, ayudará a cubrir los gastos funerarios, el traslado de Yesenia a El Salvador y el apoyo para sus tres hijos mientras nuestra familia atraviesa esta dolorosa etapa. Cada contribución representa mucho más que una ayuda económica. Es un acto de amor, solidaridad y esperanza. Es una forma de decirles a sus hijos que no están solos, que la comunidad los abraza y que el amor de su madre sigue vivo a través de la generosidad de quienes desean ayudar. Aunque el cáncer apagó su vida terrenal, jamás pudo apagar su espíritu, su fe ni el amor inmenso que tenía por sus hijos. Su lucha terminó, pero su legado permanecerá para siempre en los corazones de quienes la amaron y en las vidas de los tres hijos que dejó como su tesoro más grande. El cáncer pudo debilitar su cuerpo, pero nunca pudo vencer su espíritu. Hasta su último aliento, Yesenia luchó con una fuerza extraordinaria porque tenía una razón más grande que cualquier dolor: el amor inmenso que sentía por sus tres hijos. Gracias por acompañarnos en este momento tan difícil. Su apoyo, sus oraciones y su generosidad significan más de lo que las palabras pueden expresar. Con amor y gratitud, La Familia Portillo Alemán





