- J
- M
Mi nombre es Carmen Morales y escribo estas palabras con el corazón en la mano.
Mi esposo, Waldir, se encuentra actualmente en detención migratoria. El 7 de diciembre fue arrestado y, desde ese momento, nuestra vida familiar cambió por completo.
Primero se presentó un habeas corpus como parte de su defensa legal. Posteriormente, el 22 de diciembre, Waldir tuvo su audiencia en la corte con abogado. Lamentablemente, su fianza fue denegada. En este momento seguimos evaluando, junto con su abogado, cuáles serán los siguientes pasos y decisiones a tomar.
De un día para otro, nuestra familia quedó separada.
Los hijos de Waldir, Sebastián y Fabián, estuvieron separados de su padre desde que eran muy pequeños, y recién pudieron reencontrarse en el 2017. Volver a vivir esta separación hoy es profundamente doloroso y muy difícil de aceptar para todos nosotros.
Waldir está lejos de casa, y yo quedé aquí tratando de ser fuerte por nuestros hijos, aunque muchas veces no sepa cómo hacerlo.
Waldir es un hombre trabajador, esposo, padre y abuelo. Siempre ha estado presente para su familia, apoyándonos y saliendo adelante con esfuerzo, responsabilidad y amor. Hoy, somos nosotros quienes necesitamos ayuda para no rendirnos.
Esta situación ha sido emocionalmente devastadora, pero también económicamente muy difícil. Los gastos legales, los trámites, las llamadas y todo lo que implica este proceso se han acumulado rápidamente.
Además, Sebastián y yo hemos tenido que dejar de trabajar para poder dedicarnos a los temas legales, papeleos y todo lo que este proceso exige.
Como muchos saben, yo tengo un negocio, y cuento con el apoyo de mis compañeros de trabajo y de mis hijos, que trabajan conmigo. Aun así, los gastos continúan. Sebastián y Fabián están estudiando, y las responsabilidades económicas no se detienen, aunque nuestra vida se haya puesto en pausa.
Cada día sin él pesa. Cada llamada termina con la misma pregunta:
“¿Cuándo vamos a estar juntos otra vez?”
Yo sigo creyendo que ese día llegará, pero para lograrlo necesito ayuda.
Cualquier donación, sin importar el monto, nos acerca un poco más a reunir a nuestra familia. Si no puedes donar, compartir esta campaña también es una forma inmensa de apoyarnos.
Gracias por leer, por ayudarnos y por acompañarnos en este momento tan difícil.
Con gratitud,
Carmen Morales

