- J
- J
El viernes 10 de octubre, a las 8:44 p.m., la vida de Randy y Candy cambió por completo.
Según el reporte policial, agentes de Baytown observaron a un conductor de BMW manejando a gran velocidad, negándose a detenerse cuando la policía intentó hacerle una parada. Minutos más tarde, tras una persecución el vehículo perdió el control y se estrelló de frente contra el automóvil en el que viajaban Randy y Candy.
El impacto fue tan fuerte que el conductor responsable fue expulsado del vehículo y falleció en el lugar del accidente.
Los paramédicos describen la escena como un milagro de supervivencia. Lo que pudo haber terminado en tragedia, se convirtió en una muestra viva de la misericordia de Dios.
Randy sufrió fracturas en la mandíbula y en la columna vertebral, lo que lo llevó a pasar por dos cirugías delicadas. Actualmente permanece en cuidados intensivos, bajo constante monitoreo médico y con un largo camino de recuperación por delante.
Candy, por su parte, fue sometida a tres cirugías una en su pierna, otra en su tobillo, y una más en su ojo derecho, gravemente afectado por los vidrios y fragmentos de metal que se incrustaron durante el impacto. Su cuerpo está herido, pero su fe sigue firme.
Desde ese instante los días se han llenado de oraciones, lágrimas, agradecimiento y esperanza. Aunque enfrentan uno de los momentos más difíciles de su vida, sus familias creen firmemente que Dios tiene un propósito en medio de este dolor y que Él los levantará nuevamente.
Hoy, tanto la familia Barrera como la familia Méndez se encuentran con el corazón abierto, pidiendo tu apoyo.
Los gastos médicos, cirugías y terapias de rehabilitación son enormes, y este proceso será largo y costoso.
Tu ayuda puede marcar la diferencia.
Cada oración, cada donación, cada vez que compartes esta historia, se convierte en un acto de amor que los acerca un poco más a su recuperación.
Dios ha preservado sus vidas por una razón. Ayudemos juntos a Randy y Candy a levantarse nuevamente, a reconstruir su futuro y a volver a sonreír.
Con profunda gratitud
Las familias Barrera y Méndez.
Gracias por ser parte de este milagro.
_________________________________
On Friday, October 10th, at 8:44 p.m., everything changed for Randy and Candy.
According to the police report, Baytown officers observed a BMW driver speeding and refusing to stop when police attempted to pull him over. Minutes later, after a brief pursuit, the vehicle lost control and crashed head-on into the car in which Randy and Candy were traveling.
The impact was so strong that the at-fault driver was ejected from the vehicle and died at the scene.
Paramedics described the scene as a miracle of survival. What could have ended in tragedy became a living testimony of God’s mercy.
Randy suffered fractures to his jaw and spine, which required two delicate surgeries. He remains in intensive care, under constant medical supervision, with a long road to recovery ahead.
Candy, on the other hand, underwent three surgeries one on her leg, another on her ankle, and one more on her right eye, which was severely injured by glass and metal fragments during the crash. Her body is wounded, but her faith remains unshaken.
Since that moment, the days have been filled with prayers, tears, gratitude, and hope.
Even as they face one of the most difficult moments of their lives, their families firmly believe that God has a purpose in the midst of this pain and that He will raise them up again.
Today, both the Barrera and Méndez families come to you with open hearts, asking for your support. The medical expenses, surgeries, and rehabilitation therapies are overwhelming, and this recovery process will be long and costly.
Your help can make a difference.
Every prayer, every donation, and every time you share their story becomes an act of love that brings them one step closer to healing.
God preserved their lives for a reason. Let’s join together to help Randy and Candy rise again to rebuild their future and smile once more.
With deep gratitude
The Barrera and Méndez Families
Thank you for being part of this miracle.






