Santiago nació prematuramente a las 26 semanas de gestación, con un peso de tan solo 750 gramos. Desde su primer minuto de vida ha enfrentado desafíos extraordinarios. Debido a su prematurez extrema, sus órganos vitales no alcanzaron el desarrollo y la madurez necesarios. Presentó un daño cerebral severo, incluyendo una hemorragia intraventricular grado II, entre otras complicaciones. Posteriormente, fue diagnosticado con parálisis cerebral infantil.
En ese momento, el pronóstico médico fue reservado. Las expectativas de supervivencia eran limitadas y, en caso de lograrlo, se anticipaba una vida con múltiples dificultades y limitaciones.
Desde entonces, como familia decidimos informarnos, capacitarnos y buscar las mejores opciones médicas para garantizarle la mejor calidad de vida posible. Consultamos con múltiples especialistas y nos comprometimos con cada paso de su rehabilitación.
Contra todo pronóstico, Santi ha demostrado una fortaleza inquebrantable. Cada día ha sido una batalla que ha librado con valentía. Su ejemplo nos ha enseñado el verdadero significado de la fe y la perseverancia. Mientras él tenga fuerza para seguir luchando, nosotros la tendremos para buscar el mejor tratamiento disponible.
Iniciamos con estimulación temprana, terapia física intensiva, terapia cognitiva y atención médica especializada. Gracias a este esfuerzo constante, Santi ha logrado avances que superaron toda expectativa médica. Es un niño sumamente inteligente: comprende, se comunica a su manera, sigue instrucciones y establece vínculos profundos con quienes lo rodean. Su voluntad de vivir, aprender y avanzar es evidente todos los días.
No obstante, como secuela del daño neurológico inicial, Santi padece epilepsia generalizada que compromete ambos hemisferios cerebrales. Esta actividad eléctrica continua representa un riesgo importante, ya que puede generar un deterioro neurológico irreversible.
Durante los últimos años hemos agotado todas las alternativas disponibles: terapias, estudios especializados, ajustes farmacológicos y consultas con diversos especialistas. Aunque durante un periodo sus crisis estuvieron controladas, hace dos años reaparecieron. A pesar de múltiples modificaciones en su esquema de medicación, las crisis son cada vez más severas y ya no responden adecuadamente al tratamiento farmacológico.
Hoy existe una oportunidad médica concreta y esperanzadora: una cirugía especializada que impediría que la epilepsia continúe dañando las áreas sanas de su cerebro. Este procedimiento es fundamental para preservar los avances que Santi ha conseguido con tanto esfuerzo, detener el deterioro neurológico y ofrecerle una vida con menor dolor y menor dependencia de medicamentos.
Sin esta intervención, existe un riesgo alto de que el daño progrese y comprometa funciones esenciales que Santi ha desarrollado tras años de terapia.
¿Cómo puedes ayudar?
Esta campaña tiene como objetivo cubrir los costos de la cirugía, medicamentos pre y postoperatorios, estudios clínicos y traslados especializados. Cada aportación, sin importar el monto, nos acerca a brindarle a Santi la posibilidad de continuar su desarrollo con dignidad y sin dolor.
Gracias por tomarte el tiempo de conocer la historia de Santi. Gracias por creer en él. Tu apoyo significa esperanza, y nos ayuda a seguir luchando a su lado.
Si no puedes donar, compartir esta campaña también es una forma invaluable de ayudarnos.


