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Hola, somos Camilo y Camila Correa Giraldo, y hoy queremos contarles la historia de nuestra mamá, María Eugenia o Maruja, como todos la llaman con cariño.
Maruja tiene 60 años y es una mujer llena de vida, amor y vocación por enseñar. Es profesora universitaria y siempre ha dicho que su mayor felicidad está en sus “muchachos”, como llama con ternura a sus estudiantes de Economía.
Sin embargo, en los últimos meses, su vida dio un giro inesperado.
El pasado 14 de agosto, nuestra mamá fue sometida a una cirugía de colon por una diverticulitis aguda. La operación derivó en una colostomía terminal, y a pesar de su fortaleza, el camino no ha sido fácil: surgieron complicaciones que la llevaron a dos nuevas intervenciones quirúrgicas.
Además de las dificultades físicas, el proceso de adaptación al material de la colostomía ha sido doloroso, afectando su piel y su bienestar emocional. Ver a una mujer tan activa y llena de energía enfrentando esta situación ha sido duro para todos nosotros, especialmente para ella, que además cuida con todo su amor a nuestro padre, Miguel, quien padece de Alzheimer.
Hoy, Maruja sueña con recuperar su independencia, con volver a caminar ligera, sin miedos, y sobre todo, con regresar a las aulas para seguir formando a los jóvenes que tanto ama.
Para lograrlo, necesita una cirugía de reversión de colostomía, que le permitirá restablecer su tránsito intestinal y retomar su vida con normalidad.
El costo total de la intervención es de 5580 USD, más 600 USD en gastos pre y post operatorios. Es una suma grande para nuestra familia, pero tenemos fe en la solidaridad de quienes creen en la educación, en la vida y en el poder de ayudar.
Cada aporte, por pequeño que parezca, es un paso hacia su recuperación.
Tu donación puede devolverle a Maruja su bienestar, su sonrisa y su vocación.
Y si en este momento no puedes donar, te pedimos que por favor compartas esta historia con tus amigos, familiares o en tus redes.
De todo corazón, gracias por tu apoyo, tu tiempo y tu amor.
Tu ayuda nos acerca a ver a Maruja de nuevo en su lugar favorito: frente a sus estudiantes, enseñando con alegría y esperanza.
Con gratitud,
Camilo y Camila Correa Giraldo





