Mi hermana hermana Lilibeth, tiene solo 40 años, quien desde hace años enfrenta una batalla silenciosa contra el lupus, una enfermedad autoinmune que ataca su propio cuerpo, afectando órganos vitales y provocando dolor, cansancio extremo y muchas veces complicaciones que amenazan su salud.
A pesar de todo, Lilibeth ha sido un ejemplo de fortaleza y fe. Siempre ha luchado con una sonrisa, sin perder la esperanza ni las ganas de vivir. Ha sido una madre dedicada y una mujer trabajadora que, aun con los desafíos que la enfermedad le ha impuesto, nunca ha dejado de dar lo mejor de sí por su hijo de 11 años, quien es su motor y su mayor motivación para seguir adelante.
Sin embargo, en las últimas semanas, su salud ha sufrido una recaída severa. Los médicos han recomendado una operación urgente para ayudarla a estabilizar su condición y evitar que su sistema inmunológico siga atacando su propio cuerpo. Esta cirugía es crucial para mejorar su calidad de vida y brindarle la oportunidad de recuperarse.
Lamentablemente, los gastos médicos, hospitalarios y de recuperación son muy altos, y su familia no cuenta con los recursos suficientes para cubrirlos. Lilibeth vive en Ecuador, y nosotros, su familia, estamos lejos, pero con el corazón completamente cerca de ella. Desde la distancia sentimos la impotencia de no poder acompañarla físicamente, pero esta recaudación es nuestra forma de estar presentes, de sostenerla y de recordarle que no está sola.
Cada donación, sin importar el monto, representa una chispa de esperanza. Significa ayudar a que una madre pueda seguir criando a su hijo, que un niño de 11 años no pierda la sonrisa ni la fe de tener a su mamá a su lado. Significa apoyar una vida que, aunque ha enfrentado el dolor, sigue llena de sueños, amor y ganas de vivir.
Sabemos que la situación económica no es fácil para nadie, pero si cada persona que lee esta historia decide aportar aunque sea una pequeña cantidad, juntos podemos lograr un cambio inmenso. A veces un solo gesto puede marcar la diferencia entre la desesperanza y la oportunidad de sanar.
También te pedimos que compartas esta campaña con tus amigos, familiares o en tus redes sociales. Nunca sabemos quién podría leerla y sentir en su corazón el deseo de ayudar. Cada vez que alguien comparte, más personas conocen la historia de Lilibeth, y más cerca estamos de alcanzar la meta que permitirá su operación y recuperación.
Gracias por tomarte el tiempo de leer, por tu empatía y por ser parte de esta causa. Gracias por creer que la solidaridad puede salvar vidas.
Con tu apoyo, Lilibeth podrá seguir luchando, seguir sonriendo y seguir siendo la mamá, hermana y amiga amorosa que todos queremos tener a nuestro lado.


