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La historia de nuestro papá, el Pastor Jesús López
Nuestro papá, Jesús López, tiene 52 años y es pastor de una iglesia cristiana en Toluca. Siempre ha dedicado su vida a servir a Dios y a las personas, pero hoy es él quien necesita de nuestra ayuda.
Hace unos meses, en un viaje a Morelia, sufrió un grave accidente en motocicleta. Al salir de una curva perdió el control y chocó contra la barra de contención. El impacto fue tan fuerte que gran parte del hueso de su pierna quedó en el lugar del accidente. Desde ese momento, su vida cambió por completo.
Las lesiones fueron muy severas: fractura de tibia, peroné, fémur, rótula, además de daño en tendones y ligamentos. Desde entonces ha estado hospitalizado en Morelia. Los médicos no han podido operarlo aún porque primero fue necesario controlar el riesgo de infección y salvar la extremidad. Hasta ahora le han hecho 7 lavados quirúrgicos y le colocaron perlas de antibiótico, cuyo costo fue de $45,000 pesos.
Durante dos meses ha recibido tratamientos muy costosos para mantenerlo estable:
Voriconazol (antifúngico de alto costo) durante 60 días, 3 veces al día.
Piperacilina en 3 dosis diarias.
Buprenorfina en 2 ampolletas diarias, además de tramadol, paracetamol y ketorolaco para el dolor.
Pregabalina para el control neurológico.
A esto se sumó otra complicación: por la cantidad de medicamentos su vesícula comenzó a fallar y tuvieron que quitársela en una cirugía de emergencia que costó $35,000 pesos.
Hoy, gracias a Dios, las infecciones ya han sido controladas y por fin los médicos consideran posible la cirugía definitiva para reconstruir su pierna. Sin embargo, esta operación requiere de 17 cm de injerto óseo proveniente de un banco de huesos, además de placas, clavos, tornillos e instrumental especializado. Todo este material, junto con el costo hospitalario, asciende a $225,000 pesos, cantidad que nuestra familia no puede cubrir sola.
¿Cómo puedes ayudar?
Te pedimos de todo corazón que nos apoyes económicamente para que nuestro papá pueda recuperar la movilidad y volver a caminar. Cada donativo, sin importar la cantidad, será un paso más hacia su recuperación.
Más allá del dinero, también pedimos tus oraciones. Como pastor, siempre nos enseñó que “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1). Hoy nos sostenemos en esa promesa, confiando en que el Señor abrirá las puertas necesarias para que nuestro papá salga adelante.






