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El Reino de Agartha necesita cambiar de piel para poder seguir existiendo.
Hace tres años y medio abrí esta librería en Córdoba con más ilusión, terquedad y amor por los libros que sentido práctico. Y, contra todo pronóstico, esta ciudad me sostuvo también a mí. Entre estanterías, recomendaciones improvisadas, conversaciones infinitas y refugios compartidos en días buenos y malos, esta librería dejó de ser solo un negocio para convertirse en un pequeño hogar para mucha gente.
Córdoba presume, con razón, de ser una ciudad de cultura. Pero la cultura no vive únicamente en los monumentos ni en los folletos turísticos. Vive también en los espacios pequeños que resisten cada día: librerías, talleres, músicos, artistas y personas que siguen intentando crear algo humano en medio de un mundo cada vez más rápido y más vacío.
Mantener un proyecto independiente en el centro se ha vuelto económicamente insostenible. Por eso he tomado una decisión difícil pero necesaria: cerrar el local actual de Claudio Marcelo y trasladar El Reino de Agartha a un espacio más pequeño, más asequible y sostenible, para que la librería pueda seguir viva sin desaparecer en el intento.
Esta recaudación busca ayudarme a afrontar ese cambio: mudanza, adaptación del nuevo espacio y los costes que implica reconstruir el proyecto desde otro lugar sin tener que bajar definitivamente la persiana.
Pedir ayuda cuesta. Mucho. Pero también sería injusto no reconocer el cariño enorme que he recibido de Córdoba durante estos años, y sobre todo estos últimos días. De lectores, clientes, amigos y personas que quizá entraron una sola vez… y aun así entendieron lo que significaba este lugar.
Si alguna vez El Reino de Agartha te hizo sentir acompañado, inspirado o simplemente un poco más en casa, cualquier aportación ayudará a que esta historia continúe.
Porque las ciudades también se construyen con los lugares pequeños que deciden no rendirse.

