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¡Ayudemos a Dali Yazawa a recuperar su visión y su futuro!
Con el corazón en la mano, pedimos tu apoyo para Dali Yazawa, una talentosa y generosa artista venezolana cuya vista —y con ella, su carrera y su vida— están en grave peligro.
Dali es licenciada en Artes mención Cine por la UCV, con una trayectoria destacada en cine, televisión, eventos y conciertos tanto en Venezuela como en el extranjero. Es una mujer apasionada por el arte, por su comunidad y por ayudar a los demás. Quienes la conocen la describen como un alma dulce, generosa y profundamente comprometida con el bienestar de otros. Ha dedicado parte de su vida al trabajo benéfico, y también ha representado con orgullo a la comunidad japonesa venezolana en eventos internacionales como miembro de la Federación Nikkei.
Hoy, Dali enfrenta uno de los momentos más difíciles de su vida: fue diagnosticada con Retinopatía Diabética Proliferativa Avanzada y desprendimiento de retina en ambos ojos, una condición grave que, sin tratamiento quirúrgico inmediato, la llevará a la ceguera total e irreversible. Esta enfermedad causa hemorragias internas, tejido cicatricial y desprendimiento de retina. La pérdida total de la vista en ambos ojos no es una posibilidad, es una certeza devastadora si no actuamos con la máxima celeridad.
Esta es la realidad que enfrenta Dali, donde cada hora cuenta y la prontitud de la intervención es vital para preservar su visión y evitar la oscuridad total.
El tratamiento que necesita con urgencia es una vitrectomía posterior con endoláser y aplicación de silicón en ambos ojos, un procedimiento complejo que requiere entre 4 y 6 cirugías. La primera intervención está programada para principios de junio, lamentablemente, en Venezuela, los recursos para afrontar una situación así son inexistentes para Dali y su familia. La primera etapa de su tratamiento requiere una suma considerable, pero el costo total del proceso es mucho mayor. Incluye múltiples cirugías complejas para restaurar su visión, intensas terapias de recuperación y adaptación, así como su sustento básico mientras no pueda trabajar. Ni ella ni su familia cuentan con los medios para afrontar estos gastos vitales.
Este llamado no es solo por la vista de una artista. Es por el futuro de una mujer que ha tocado muchas vidas con su trabajo, su bondad y su espíritu incansable. Cada aporte, por pequeño que sea, es una luz de esperanza para que Dali recupere su visión, su capacidad de crear, de compartir y de seguir ayudando a los demás como siempre lo ha hecho.
Hoy Dali nos necesita. Podemos ser parte del milagro que le devuelva la luz, la inspiración y su camino. Juntos podemos hacer la diferencia.




