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Porque no hay causa más justa, ni dolor más profundo, que ver sufrir a tu hijo… y ser impotente para aliviar su dolor.
El 14 de junio de 2022, nuestras vidas cambiaron para siempre.
Ese día, mi hijo, Ansbel Diego González Machado, con tan solo 20 años de edad, sufrió un accidente catastrófico de camión mientras trabajaba como copiloto. El vehículo en el que viajaba por la I-75 South se estrelló violentamente y quedó completamente destruido. El conductor falleció, aplastado entre el motor, el volante y la cabina destrozada.
https://search.app/DAhEo9bGjcCGfLYRA (FOX 4 NEWS, 14 de junio de 2022 – 8:12 AM)
Ansbel fue encontrado inconsciente, atrapado dentro de la cabina. Había sufrido una hemorragia cerebral masiva y perdió más del 60 % del hemisferio derecho de su cerebro.
También padeció un pulmón colapsado, trauma pulmonar severo, múltiples fracturas (mandíbula, fémur, tibia, rodilla, vértebras y costillas) y una vena cava obstruida que limitó el oxígeno hacia su cerebro. Milagrosamente, sobrevivió a los primeros meses gracias a cuidados médicos intensivos y múltiples cirugías.
Fue rescatado por los equipos de emergencia y trasladado al Gulf Coast Medical Center, donde pasó meses entre la vida y la muerte. Su madre, su prometida y toda nuestra familia permanecimos a su lado día y noche, bajo una presión, un trauma y un miedo insoportables — una carga que aún hoy seguimos llevando.
Ansbel sobrevivió, pero el daño fue devastador — no solo para él, sino para todos nosotros. Sus 3 hermanos menores (de 4 a 6 años) aún preguntan cuándo su hermano mayor volverá a caminar o a jugar con ellos.
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Desde el accidente, Ansbel vive con cuadriplejia. No puede hablar ni moverse. Depende de una sonda de alimentación y de una traqueotomía para respirar. Necesita atención completa las 24 horas del día, monitoreo continuo por video y supervisión constante de signos vitales. Su cuerpo está paralizado, pero su mente está despierta y consciente. Cada día es una batalla silenciosa — sin terapia, sin ayuda pública, sin descanso — pero con una fe inquebrantable de que estamos cumpliendo el deber que Dios nos confió.
Para empeorar aún más esta tragedia, el camión en el que viajaba no tenía seguro de carretera ni cobertura de compensación laboral, debido a negligencia del contratista y a múltiples factores cuestionables por parte de las empresas de transporte y del propio DOT. Llevamos más de tres años en una batalla legal sin recibir compensación financiera, enfrentando costos inalcanzables dentro de un sistema que no responde. A pesar de contar con más de seis bufetes de abogados trabajando en el caso, la justicia aún no ha llegado.
Como padres y tutores legales designados por la corte, hemos asumido completamente su cuidado. Hemos estado presentes en cada hospitalización, cada traslado y cada procedimiento médico y quirúrgico. Pero su estatus migratorio ha agravado severamente su situación: Ansbel fue excluido de toda forma de asistencia estatal y federal, incluso de aquellas que simplemente podrían garantizar su supervivencia.
En septiembre de 2024, los servicios sociales de EE. UU. le negaron toda cobertura médica y beneficios públicos por no ser ciudadano estadounidense, dejándolo en un limbo legal inhumano y bajo la amenaza constante de deportación forzada, ya que es considerado una “carga pública”.
Cada tratamiento, cada medicamento y cada equipo médico que lo mantiene con vida están completamente bajo nuestra responsabilidad y gestión.
Nuestra deuda asciende a impagable.
Vivimos cada día muy por debajo del umbral, tanto económica como emocionalmente, mientras nuestro hijo resiste con un coraje inquebrantable.
Y no estamos dispuestos a rendirnos.
Incluso cuando trabajadores sociales sugirieron, en más de una ocasión, que retiráramos el soporte vital… respondimos con un NO firme y contundente.
No estamos aquí para jugar a ser Dios.
Nuestro llamado de ayuda es urgente y vital. No es una obligación. Es un acto humano.
Pedimos solidaridad. Aceptamos donaciones, asesoría legal en temas migratorios o de seguridad social, apoyo de instituciones médicas o humanitarias, colaboración de fundaciones o simplemente que se comparta esta historia. Cada gesto puede marcar la diferencia entre la esperanza y el abandono para un joven de apenas 24 años.
Nuestros objetivos principales
Asesoría legal especializada en inmigración y derechos médicos
Recaudación de fondos para saldar deudas con el IRS, proveedores médicos y honorarios legales
Acceso a terapia neurológica intensiva y rehabilitación
Regularización migratoria para calificar a cobertura médica y naturalización
Compra y mantenimiento de equipos médicos vitales (camas, sillas de ruedas, dispositivos de succión, monitores, etc.)
Hoy, lo que nos sostiene es el Amor — y la determinación inquebrantable de darle a nuestro hijo una vida digna.
Detrás de cada expediente médico, cada factura impaga y cada lágrima silenciosa… hay una familia que se niega a rendirse.
Una familia que lucha.
Una familia que aún cree en la humanidad.
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