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Rosalina Omaña Hernández , la tía de todos, recibió a sus 80 años el diagnóstico que nadie, a ninguna edad, desea escuchar: cáncer. En su caso, en la región pélvica. Y esta noticia le llegó en un momento de profunda crisis en su país, Venezuela.
El 28 de noviembre del 2024 fue operada por primera vez para determinar cuál era el real avance de su enfermedad y se le fueron removidos dos tumores. Desde entonces ha recibido cinco sesiones de quimioterapia. Rosalina ha respondido milagrosamente al tratamiento y sus esperanzas de total recuperación son altas. Someterse en el mes de mayo a una nueva operación (una histerectomía) y recibir una segunda etapa de quimioterapia son una urgencia. Su vida de ello depende.
Cinco mil dólares americanos la separan de la real posibilidad de vivir el resto de su vejez y culminar su misión en esta tierra con la mejor calidad de vida. ¡Y vaya que ella lo merece!
¿Quién es Rosalina?
Rosalina, o “Lalá” como la llaman quienes la conocen, nació para sostener y dar aliento. Lo suyo ha sido concreto, moral y espiritual. Su larga carrera profesional le permitió por décadas poner el pan en más de una de las mesas de su amada familia, sin hablar del soporte económico que ofreció desprendida y generosamente a varios de sus sobrinos al costear estudios, proyectos, viajes y hasta cobijo bajo su mismo techo. Un recuerdo vívido viene a mi mente cuando me explicaba con paciencia digna de una santa las complicadas operaciones matemáticas con el “Álgebra de Baldor “ en mano, por allá en los años noventa.
Lalá no se casó ni tuvo hijos. Podría decirse que hizo de su numerosa tribu (su madre, seis hermanos y más de 20 sobrinos) su núcleo y razón. El tiempo pasó, el mundo cambió y cada quien tomó su rumbo. La abuela partió. Lalá se quedó en su mismo techo acompañada del regocijo de una vida de entrega a los suyos. Y ahora la enfermedad se mudó con ella y ha vuelto sus días muy difíciles.
Los hermanos Noel y Edgar Acuña, amigos y compañeros de larga data, están a su lado y la asisten con esmero en los cuidados diarios.
Sobrinos y sobrinos-nietos han cerrado filas en torno a la tía. Cada uno ha colaborado respetando sus limitaciones y hasta ahora hemos sorteado las trabas financieras con gran esfuerzo. Pero los medios se agotaron y su lucha contra el cáncer no ha acabado. Necesitamos con urgencia conseguir los recursos para ayudar a la tía. Reunir 5000 USD ya mismo.
La tía de todos
Si me estás leyendo y has tenido como yo la fortuna de tener una tía fuera de serie y universal como Lalá, la tía de todos, sé que esta causa tocará tu corazón y colaborarás. Todo donativo, por mínimo que sea, hará la diferencia. Cada mínimo gesto de ayuda, incluso si es anónimo, será como una abrazo de retribución de la vida hacia ese gran ser humano.
Podremos con ello cubrir su cirugía (histerectomía) y asegurar el tratamiento post-operatorio.
¡Gracias de todo corazón de parte de la tía!


