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Una casa para Blanquita
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2475 € recaudados de
77 donativos
Se llama Blanca Hortensia Galeano. En su pueblo todos le dicen Blanquita.
Tiene 79 años. Es viuda. Vive sola. Y vende arepas.
Blanquita vive en El Águila, el último pueblo del norte del Valle del Cauca, allá arriba en el filo de la cordillera Occidental, a 1.800 metros de altura y a 230 kilómetros de Cali. Es el municipio más pobre del departamento. Un pueblo cafetero de ocho mil novecientas personas, parte del Paisaje Cultural Cafetero declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, donde el que puede se va y el que no, vive al diario.
Blanquita vive al diario.
Se levanta a las cinco de la mañana. No con despertador: lleva cuarenta años haciendo lo mismo y a esta altura el cuerpo ya sabe. Prende el fogón. Saca la masa. Y empieza. Una arepa, otra arepa, otra.
Lo que vende en la mañana es lo que come en la tarde. Sin pensión. Sin ahorro. Sin un mes de colchón.
Enterró a su esposo y siguió amasando, porque cuando no queda nadie, uno sigue haciendo lo que sabe hacer.
El lunes 10 de agosto de 2026, a las 7:34 de la mañana, un sismo de magnitud 7,4 sacudió a Colombia durante casi un minuto. El epicentro estuvo en San José del Palmar, Chocó, y una de las carreteras que llega a El Águila viene justamente de ahí. Fue el mayor temblor registrado en el país en más de una década.
Cuando la tierra paró, la casa de Blanquita ya no existía.
No una pared. La casa completa.
De todos los escombros, lo único que alcanzó a rescatar fue la foto de su esposo.
Eso le quedó de cuarenta años de vida ahí adentro.
Sus familiares en el pueblo también lo perdieron todo. No hay dónde recibirla. Al municipio llegó ayuda en alimentos, y qué bueno que llegó, pero eso resuelve los primeros días. Lo que Blanquita no tiene es dónde dormir.
Y hay algo más: Blanquita ni siquiera puede pedir ayuda.
Su celular quedó entre los escombros. Nunca tuvo cuenta bancaria. No sabe qué es una recaudación en línea.
Ella nunca ha pedido nada en su vida. Por eso pedimos nosotras.
QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE ESTA CAMPAÑA
Soy Claudia Domínguez, psicóloga clínica colombiana. Soy de Cali y vivo en Viena, Austria. Dirijo Huevos y Rosas, una comunidad de 255.000 mujeres hispanohablantes.
Yo organizo esta recaudación y respondo por ella.
Conocí el caso de Blanquita a través de una vecina suya en El Águila, que fue quien pidió ayuda por ella porque Blanquita no tiene cómo hacerlo. Verifiqué la situación antes de difundirla y decidí llevarla a mi comunidad.
En Colombia ya se han recaudado los primeros aportes a través de Nequi y Daviplata.
Abro este GoFundMe porque muchas de las mujeres de mi comunidad viven fuera de Colombia y no tienen forma de aportar por esos canales.
Sobre los fondos: GoFundMe requiere que quien retira el dinero resida en un país habilitado por la plataforma, y Colombia no lo está.
Por eso la campaña queda a mi nombre desde Austria. Los fondos se transfieren íntegros a El Águila para la compra de materiales de construcción.
Pueden encontrarme en Instagram como @huevosyrosas, donde llevo el seguimiento público de esta campaña.
PARA QUÉ ES EL DINERO
Reconstruir su vivienda. Cada peso se convierte en material de construcción, no en efectivo entregado:
Cemento, bloque y ladrillo
Arena, gravilla, varilla y alambre
Tejas y madera para la estructura del techo
Puerta, ventanas, tubería y conexión eléctrica
Un tanque de agua
Un fogón, para que Blanquita vuelva a hacer sus arepas
Mano de obra donde no alcancen los voluntarios del pueblo
Compromiso de transparencia: publicaré aquí y en mi cuenta de Instagram las facturas de cada compra y las fotos del avance de la obra, hasta que la casa esté terminada. Al cierre daré cuentas completas de todo lo recaudado y lo gastado.
Si se supera la meta, el excedente se destinará a otras familias de El Águila que también perdieron su vivienda, y lo informaré aquí públicamente.
SI NO PUEDES APORTAR
Comparte. No cuesta nada y a alguien de tu lista le va a llegar.
Blanquita lleva cuarenta años levantándose a las cinco de la mañana sin pedirle nada a nadie.
El Águila lo fundaron en 1899 familias que llegaron huyendo de una guerra, sin nada, y levantaron un pueblo entero de la montaña.
Esto es lo mismo. Otra vez.
Vamos a devolverle dónde dormir.
