- P
- Y
Hola, soy Abel González.
Nunca imaginé tener que escribir estas palabras. Siempre he sido una persona que ha trabajado duro para sostener a su familia y enfrentar los desafíos con dignidad. Pero hoy me encuentro en una situación donde necesito pedir ayuda para seguir viviendo.
Hace cuatro años fui diagnosticado con cáncer de próstata metastásico en huesos. Desde entonces, mi vida ha sido una constante batalla entre tratamientos, estudios médicos, hospitalizaciones y la esperanza de encontrar una alternativa que me permitiera seguir adelante.
Después de agotar las opciones disponibles en nuestro país, mi esposa y yo tomamos una de las decisiones más difíciles de nuestras vidas: dejarlo todo y trasladarnos a España en busca de una nueva oportunidad.
Gracias a Dios, encontramos una esperanza real. Fui aceptado en un ensayo clínico que me permite acceder a una terapia innovadora que podría prolongar mi vida y mejorar significativamente mi calidad de vida. Este ensayo cubre el elevado costo del tratamiento, algo que de otra manera sería imposible para nosotros.
Sin embargo, existe un requisito indispensable para poder continuar: la clínica donde recibo la atención exige un pago administrativo anual de US$5,000 para mantener mi participación en el protocolo médico.
El tratamiento tendrá una duración estimada de entre dos y tres años. Para una familia que ha visto desaparecer sus ingresos mientras enfrenta una enfermedad tan compleja, este costo resulta imposible de asumir.
Pero la lucha no termina ahí.
Mientras permanezco en tratamiento, debemos cubrir gastos básicos que hoy superan nuestras posibilidades:
• Alquiler y servicios básicos en España.
• Alimentación y necesidades esenciales.
• Transporte hacia consultas, estudios y tratamientos.
• Medicamentos y gastos médicos complementarios.
• Deudas acumuladas por años de lucha contra el cáncer.
Mi esposa, ha sido mi compañera de vida, mi cuidadora y mi mayor apoyo durante todo este proceso. Ella ha sacrificado estabilidad, trabajo y tranquilidad para acompañarme en esta batalla. Juntos seguimos creyendo que vale la pena luchar.
Lo más difícil de aceptar es que la medicina que necesito ya existe, que tengo acceso a ella, y que un costo administrativo podría impedirme continuar recibiéndola.
Por eso hoy acudimos a ustedes con humildad y esperanza.
Cada donación, sin importar el monto, nos acerca a la posibilidad de continuar este tratamiento y nos brinda un poco de tranquilidad para concentrarnos en lo más importante: mi recuperación.
Si no puedes donar, compartir esta campaña también será una ayuda invaluable.
Gracias por leer nuestra historia, por acompañarnos y por darnos la oportunidad de seguir luchando.
Con gratitud,
Abel González y nuestra familia





