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¡Apoya a Monica Melodi con su recuperación medica!
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¡Hola!
Mi nombre es Mónica Melodi Sánchez. A mis 51 años, soy madre, soy esposa, soy hija, soy hermana y soy amiga. Hoy, desde el fondo de mi corazón, me gustaría compartir mi historia contigo y pedir tu apoyo.
Hace 9 meses, mi vida cambió para siempre. En mayo de 2024 mi cuerpo empezó a fallar y nadie podía explicar el por qué. Fueron meses de incertidumbre, pruebas y estudios dolorosos y, lo peor de todo, diagnósticos aterradores. Después de tanto sufrir un dolor indescriptible en la espalda durante meses, los estudios mostraban una fractura. Como no había sufrido ningún trauma, los doctores sospechaban que algo más grave lo estuviera provocando. Tras realizar un PET-CT me diagnosticaron cáncer pulmonar. Esta noticia me destrozó la vida. Al estar muy poco informada, pensé en lo peor. Es un sentimiento que no le deseo a nadie.
En julio, me sometí a mi primera cirugía de columna, lo que alivió mi dolor. Pero cuando pensé que lo peor había pasado, los médicos descubrieron la verdadera causa de mi enfermedad: tuberculosis multiorgánica. Sentí un poco de esperanza sin saber lo que me esperaba en los meses siguientes. La tuberculosis es una infección tan agresiva que se apoderó de todo mi cuerpo.
Mis huesos se volvieron frágiles y porosos, mis pulmones se infectaron, mi vejiga se llenó de coágulos, mi glándula suprarrenal se calcificó, y tanto mi oxígeno como mi presión arterial se volvieron inestables. El dolor era insoportable, ningún medicamento lo aliviaba. No podía ver el fin de esta pesadilla. Dos meses después de mi primera cirugía, mi columna colapsó de nuevo. No podía levantarme, no podía ni siquiera ir al baño por mí misma. Me sentía atrapada en mi propio cuerpo.
El 30 de septiembre, mi familia me llevó al hospital con la esperanza de que todo terminara pronto. Una semana después de mi ingreso, me realizaron dos cirugías para poder salvar mi vejiga. Perdí mucha sangre y necesité múltiples transfusiones sanguíneas. El 31 de octubre entré a una segunda cirugía de columna, en la que me colocaron 8 barras de titanio. Cuando desperté, no podía sentir mis piernas. Fue entonces cuando mi medico me dijo que no podría caminar durante muchos meses y que tal vez nunca volvería a caminar como antes. No hay palabras para describir el miedo y la tristeza que sentí en ese momento. Pero eso no se acercaba ni un poco al final.
Hoy, después de 130 días en el hospital y más de 20 cirugías, sigo luchando. Sigo soñando con recuperar mi vida, con abrazar a mi familia sin dolor, con volver a caminar. Por fin comienzo a ver un poco de luz al final del túnel, la esperanza de llegar al principio del final. Pero la realidad es que los gastos médicos y las cuentas hospitalarias han superado todo lo que mi familia y yo podemos afrontar.
Por eso, hoy recurro a ti. Te pido que intentes ponerte en mi lugar, o en el de mis seres queridos. ¿Qué harías si esta historia fuera la de tu madre, tu esposa, tu hija, tu hermana o tu amiga? En los momentos más obscuros, el amor y la solidaridad nos salvan.
Cada donación, por pequeña que sea, es un paso más hacia mi recuperación. Si no puedes donar, comparte mi historia. Tal vez alguien más pueda ayudar.
Desde lo más profundo de mi alma, te doy las gracias por estar aquí, por leer mi historia y por ser parte de mi esperanza. Tu ayuda significa el mundo para mí y mi familia.
