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El 30 de diciembre de 2025, mi hijo sufrió un terrible accidente automovilístico. Estuvo ocho días en coma y el diagnóstico era impredecible; no sabíamos si despertaría. Sufrió un daño cerebral severo, y los especialistas explicaron que se evalúa del 0 al 15: cero es muerte cerebral y mi hijo tenía 4, un daño severo. Pero mi fe en Dios me dio esperanza. Estuvo en dos hospitales de rehabilitación, luchando cada día, y hoy, por primera vez, regresa a casa.
Estamos haciendo todo lo posible para apoyar su recuperación, pero la carga financiera ha sido abrumadora. Los fondos recaudados se destinarán directamente a cubrir sus gastos de manutención mientras sana y continúo cuidando de él. Cada ayuda cuenta y su amabilidad marcará una gran diferencia en su vida. Gracias de antemano por cualquier apoyo que puedan brindar. Significa mucho para nuestra familia en este momento tan difícil.
Quiero agradecer a todas las personas que estuvieron en oración con mi hijo. Dios nos escuchó, Él es grande y sabe por qué hace las cosas. Su recuperación será lenta, pero estamos llenos de esperanza.
Estamos haciendo todo lo posible para apoyar su recuperación, pero la carga financiera ha sido abrumadora. Los fondos recaudados se destinarán directamente a cubrir sus gastos de manutención mientras sana y continúo cuidando de él. Cada ayuda cuenta y su amabilidad marcará una gran diferencia en su vida. Gracias de antemano por cualquier apoyo que puedan brindar. Significa mucho para nuestra familia en este momento tan difícil.
Quiero agradecer a todas las personas que estuvieron en oración con mi hijo. Dios nos escuchó, Él es grande y sabe por qué hace las cosas. Su recuperación será lenta, pero estamos llenos de esperanza.






